Davos pone de manifiesto la crisis del liderazgo mundial en medio ambiente
El Foro Económico Mundial (FEM) en Davos, Suiza vuelve a dar cabida a políticas que agravan el caos climático, la inestabilidad económica y la desigualdad, advirtió el organismo ambientalista Greenpeace.
El señalamiento lo hizo en el marco del arribo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Davos, en el primer aniversario de su segundo mandato, en medio de crecientes amenazas comerciales contra Europa.
“La visita de Trump pone de manifiesto la contradicción que subyace en Davos. Los líderes que abandonan la acción climática, amenazan con la confrontación económica y profundizan la desigualdad son tratados como líderes mundiales, mientras que los costos recaen sobre todos los demás. Tras años de política al estilo Trump, sabemos lo que ocurre cuando la riqueza extrema lleva la batuta: la democracia, la acción climática y la igualdad son siempre las primeras en salir perdiendo”, afirmó Clara Thompson, responsable de campañas europeas de Greenpeace Alemania.
Thompson dijo que la presencia de Trump refleja un cambio más amplio hacia una política impulsada por los multimillonarios, reforzado por el propio Informe de Riesgos Globales 2026 del Foro Económico Mundial, que advierte la escalada de la confrontación geoeconómica y el colapso climático, sin abordar el papel de la riqueza extrema y el poder corporativo que impulsan ambos fenómenos.
“La presidencia de Trump muestra lo que sucede cuando el poder de los multimillonarios no se controla. Las grandes empresas tecnológicas, los intereses de los combustibles fósiles y los poderosos líderes políticos dan forma a las decisiones globales sin rendir cuentas democráticamente, y foros como Davos siguen legitimando este modelo. El FEM se apresura a nombrar los riesgos globales, pero se niega a mirarse en el espejo y enfrentarse a los actores que los alimentan”, añadió Thompson.
También subrayó que Europa debe responder al aumento de las tensiones con Estados Unidos reduciendo las peligrosas dependencias. Esto debería comenzar con la retirada del compromiso de comprar energía estadounidense por un valor de 750,000 millones de dólares, así como con la finalización de todos los acuerdos adicionales de compra de gas licuado estadounidense, expuso.
“Duplicar la apuesta por el gas fósil estadounidense y los monopolios tecnológicos no regulados es un error estratégico. En lugar de depender cada vez más de la política de poder impulsada por multimillonarios, Europa necesita independencia energética, una regulación estricta de las grandes tecnológicas y normas fiscales globales justas”, anotó.
Para el caso de México, recordó, la participación de la secretaria de medio ambiente, Alicia Bárcena, ha sido confirmada para impulsar el Plan México, los polos de desarrollo para el bienestar y la política de economía circular del gobierno federal.
“Desde Greenpeace México ya hemos alertado que esta política prioriza los intereses del sector privado y las falsas soluciones como la termovalorización de residuos que no atacan el problema de raíz. Esperamos que la participación de la secretaria Bárcena pueda diferenciarse de los intereses empresariales presentes y privilegiar la justicia social y la protección ambiental que tanto necesitamos en los tiempos actuales”, complementó por su parte Ornela Garelli, directora de Campañas de Greenpeace México.
Por último, Greenpeace pide a los gobiernos que apoyen las negociaciones del Convenio Fiscal lideradas por la ONU, argumentando que ninguno de los riesgos discutidos en Davos puede resolverse sin reformas sistémicas de las normas fiscales globales, que deberían incluir que los súper ricos y las empresas contaminantes paguen su parte justa.



