UNAM descubre nueva serpiente subterránea

UNAM descubre nueva serpiente subterránea

Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) descubrieron Yakacoatl tlalli, una nueva especie de serpiente subterránea, hallazgo que representa un género previamente desconocido, lo que subraya su singularidad evolutiva.

Desde el punto de vista morfológico, esta serpiente presenta una serie de adaptaciones asociadas a un estilo de vida principalmente subterráneo, también conocido como fosorial.

En el descubrimiento de esta nueva especie participaron investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), entre ellos Óscar Flores Villela, Gustavo Campillo García y Ricardo Palacios Aguilar, de la Facultad de Ciencias, así como Antonio Yolocalli Cisneros Bernal, de la Unidad de Posgrado. También colaboraron Carlos Hernández Jiménez y Óscar Olivares Loyola, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; Eric N. Smith, de la Universidad de Texas en Arlington; y Cristian Hernández-Morales, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

“Forma parte de la tribu Sonorini, un grupo de serpientes que pasan gran parte de su vida bajo tierra, lo que ha dado lugar a adaptaciones anatómicas muy particulares. En este caso, se observa una reducción de escamas en la cabeza, así como un rearreglo y fusión de los huesos del cráneo, modificaciones que le permiten excavar el suelo de manera más eficiente. Además, presenta una nariz en forma de pala, considerada una adaptación clave para desplazarse en ambientes subterráneos”, explicó Cisneros Bernal.

Flores Villela añadió que la tribu Sonorini está conformada por serpientes pequeñas, no venenosas y mayoritariamente enterradoras, cuya distribución se concentra en la mitad norte de México y el sur de Estados Unidos. “El grupo incluye alrededor de una decena de géneros, varios de ellos endémicos de México, incluido Yakacoatl tlalli. La mayoría habita tierras bajas secas o semiáridas, y solo unas pocas especies logran adaptarse a zonas de mayor altitud”, señaló.

Un rasgo particularmente llamativo de esta serpiente es que, a diferencia de otras especies fosoriales que presentan ojos reducidos, Yakacoatl tlalli conserva ojos relativamente grandes en comparación con otros miembros de su grupo.

Claves anatómicas para identificar un nuevo género

Otro aspecto fundamental para su identificación taxonómica fue el estudio de los hemipenes, estructuras reproductoras presentes en los machos de serpientes y lagartijas. Estas especies poseen dos hemipenes, de los cuales se utiliza uno a la vez durante la cópula.

“En el caso de Yakacoatl tlalli, la forma y disposición de estas estructuras es completamente distinta a la de cualquier otra serpiente conocida, lo que permitió confirmar que se trata de un género nuevo. Históricamente, los hemipenes han sido caracteres clave para diferenciar especies cercanas, y en este caso resultaron decisivos”, explicó Flores Villela.

Lo que se sabe (y lo que aún falta por descubrir)

El estudio de esta serpiente ha representado un reto considerable, y todavía existen importantes lagunas de información. Hasta ahora, solo se conocen tres ejemplares: dos fueron encontrados muertos y uno más fue observado vivo, fotografiado y posteriormente liberado. Todos los registros se obtuvieron de manera fortuita, lo que refuerza la idea de que se trata de una especie rara y difícil de detectar.

Su distribución conocida se restringe a la cuenca del río Balsas, una región de tierras bajas rodeadas por zonas montañosas, con ambientes predominantemente xerófilos. Este aislamiento geográfico favorece la presencia de endemismos, es decir, especies que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo.

En cuanto a su alimentación, la información disponible es limitada. En uno de los ejemplares analizados se encontró la cola de un alacrán en el estómago, lo que sugiere una dieta basada en artrópodos. Es posible que también consuma insectos del suelo y lombrices, como ocurre en otras serpientes de hábitos similares, aunque hasta el momento no existe evidencia concluyente que lo confirme.

Conservación: una incógnita preocupante

Debido a su estilo de vida subterráneo y a la escasez de registros, actualmente no es posible evaluar el estado de conservación de Yakacoatl tlalli ni asignarle una categoría de riesgo. Paradójicamente, esta falta de información puede resultar especialmente preocupante.

“Las amenazas potenciales son similares a las que enfrentan muchos reptiles: el cambio de uso de suelo, la agresión directa por parte de personas que matan serpientes por miedo o desinformación, y el cambio climático. Aunque suele pensarse que los reptiles toleran fácilmente el calor, muchas especies tienen límites térmicos muy estrictos, y temperaturas excesivas pueden resultar perjudiciales”, advirtió Antonio Yolocalli.

Pepe Herrera/UNAM

Fotografía: Oscar Olivares Loyola

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