Contradicciones y pendientes en materia de medio ambiente en Segundo Informe de Gobierno de Claudia Sheinbaum
Fracking “sustentable”, “accidentes” de la industria petrolera y diferentes mega-proyectos como la planta de amoniaco en Topolobampo, los Polos de Desarrollo de Economía Circular y el Tren Maya; los sellos de la administración en materia ambiental señalaron ambientalistas.
En su segundo año de gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo no destacó avances significativos en protección ambiental se refiere, lo que denota que el cuidado y la preservación del medio ambiente no es prioritaria y, ante todo, el presente año ha estado marcado por grandes retrocesos, expusieron ambientalistas.
En contraparte, la mandataria de México planteó como “desarrollo” la prioridad que durante los dos años de su gobierno ha dado a obras de infraestructura a gran escala, centradas principalmente en la expansión de la red de transporte (pasajeros y carga) y la “autosuficiencia energética”, además de la implementación de diversos megaproyectos con fuertes impactos territoriales, indicó Greenpeace México.
A ello se suma la reciente posibilidad de abrir las puertas a la explotación de gas fósil desde la técnica del fracking no convencional, bajo el argumento del “fracking sustentable”, manteniendo así la dependencia al modelo energético basado en combustibles fósiles.

Segundo Informe no rinde cuentas sobre impacto de los desastres ambientales provocados por Pemex
Esto a pesar de los múltiples “accidentes”, vinculados a esta industria que continúan contaminando y poniendo en riesgo a las comunidades, como el derrame de petróleo ocurrido en el Golfo de México a principios de febrero, del cual inicialmente se negó la responsabilidad de Petróleos Mexicanos (PEMEX) en el suceso.
Los incendios del pozo Krem-1 a inicios de marzo pasado, y la Refinería Dos Bocas que llevó a la muerte de cinco trabajadores, mientras se firman acuerdos de entendimiento de esta misma paraestatal con Brasil para ampliar la exploración petrolera en el Golfo.
“La respuesta del gobierno de México frente a estos sucesos fue altamente cuestionable al estar marcada por una falta de transparencia y rendición de cuentas sobre las causas y los impactos reales, cuyos efectos, en el caso del derrame petrolero en el Golfo de México, han impactado también las actividades económicas de las comunidades dependientes del mar”, agregó Greenpeace. A la fecha, continúan sin respuestas concretas sobre la restauración y reparación del daño de los ecosistemas de los que dependen para su sustento.

Fracking, entre los principales intereses del gobierno de Sheinbaum
La creación del Comité científico para evaluar la viabilidad del fracking, en abril de este año, corresponde al interés de continuar impulsando la industria de los combustibles fósiles, “por lo que reiteramos la exigencia de la prohibición constitucional del fracking en todo México, ya que se ha demostrado que el fracking generar efectos dañinos, como afectaciones a la salud humana así como problemas medioambientales”, agregó la organización ambientalista.
Respecto a Pemex, “la paraestatal no ha sido capaz de mantener su infraestructura existente sin ocasionar daños a los ecosistemas, poblaciones locales y trabajadores. Esto es una muestra de la naturaleza del modelo fósil que tiene a la contaminación, las afectaciones a la salud y los continuos siniestros por hidrocarburos, como derrames o explosiones, como parte intrínseca”, añadió.
A pesar de que Claudia Sheinbaum planteó el desarrollo sustentable como uno de los ejes principales compromisos de campaña y del Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030, la justicia ambiental y social no se observan en sus acciones de gobierno, anotó la organización ambientalista.
“Desde nuestra organización insistimos en que, lejos de notarse un cambio sustantivo en la política ambiental encaminado a lograr que se pregona en el discurso, hay alertas sobre el rumbo que ha tomado”.
Mientras tanto, el cambio climático impacta en ciudades mexicanas, con las olas de calor y fuertes lluvias experimentadas este verano, a lo que se añade las previsiones de mayores afectaciones por eventos climáticos extremos, sin que el gobierno federal destaque una política de adaptación y de desplazamiento climático que prevenga y atienda este problema, subrayó.
Respecto a la nueva Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, las organizaciones ambientalistas la califican con importantes vacíos. Ejemplo de ello es que la participación pública continúa siendo insuficiente y no incorpora plenamente los estándares del Acuerdo de Escazú.

Mega planta de amoniaco de Topolobampo, ejemplo del impulso que se da a proyectos sin garantías ambientales reales
Greenpeace resaltó que la política económica del gobierno actual, a través de instrumentos como el Plan México, ha priorizado el impulso de megaproyectos extractivistas vinculados principalmente, aunque no únicamente, a la industria fósil, ya sea desde su financiamiento y/o la promoción de su inversión en diversas regiones del país, como la Península de Yucatán, el Golfo de México y el Golfo de California.
Se trata de una política que prioriza intereses corporativos nacionales y extranjeros por encima de la vida de los territorios y su protección, sin contemplar ni ejecutar acciones reales de conservación y/o reparación.
El compromiso 73 de la Presidencia respecto de aumentar la producción nacional de petroquímicos y fertilizantes, ha servido para respaldar el establecimiento de otro preocupante mega-proyecto, referido a la Planta de Amoniaco en Topolobampo, Sinaloa.
Esta planta se proyecta a ser abastecida a partir de un gasoducto que transporta gas obtenido mediante la técnica de fractura hidráulica, sin garantías reales de ausencia de daños a la Bahía de Ohuira, sus habitantes y el territorio indígena Mayo-Yoreme.
Bajo el pretexto de la soberanía alimentaria, se respalda esta obra impulsada por capital suizo-alemán a través de Grupo Proman, y su filial en México Gas y Petroquímica de Occidente, que ha violado los derechos de las comunidades originarias desde su inicio, hace trece años.
“Como última consideración, se vuelve imperativo recalcar que México sigue siendo uno de los lugares más peligrosos para los defensores del medio ambiente y el territorio, cuyos mecanismos de protección aún muestran deficiencias considerables en su aplicación”, concluyó.





