OMM pone de manifiesto la interrelación entre calidad del aire, clima y aumento de la mortalidad
La exposición prolongada al O3 se asocia con un aumento de la mortalidad y una reducción de la esperanza de vida, principalmente debido a enfermedades respiratorias, según un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) que analiza las complejas interrelaciones entre la calidad del aire y el clima.
Esto provoca repercusiones sanitarias considerables en regiones fuertemente contaminadas, en donde una de cada cinco muertes por enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es atribuible actualmente a la exposición prolongada al O3.
El informe, que incluye una serie de artículos redactados por la comunidad científica que asesora a la OMM en materia de calidad del aire, se publicó con motivo del Día Internacional del Aire Limpio por un cielo azul, este 7 de septiembre.
De acuerdo con el análisis, la proporción de la población mundial expuesta a niveles de O3 superiores al umbral de riesgo mínimo (32,4 partes por mil millones o ppb) durante la temporada de mayores concentraciones aumentó de menos del 20 % en la era preindustrial (1850–1859) a más del 90 % en el periodo reciente (2005–2014).

Porcentaje de muertes por EPOC atribuibles a la contaminación por O3.
Los principales factores que impulsan esta creciente carga sanitaria son las emisiones antropogénicas de óxidos de nitrógeno (NOx), compuestos orgánicos volátiles (COV) y metano (CH4).
Este aumento de la contaminación deriva de los incendios forestales y las olas de calor, lo que amenaza con socavar los esfuerzos internacionales para mejorar la calidad del aire y proteger la salud humana y de los ecosistemas,
El informe de la OMM subraya la necesidad de mejorar las observaciones atmosféricas de contaminantes del aire —como las partículas finas y el ozono a nivel del suelo—, así como de aerosoles como el carbono negro y los microplásticos, los cuales no se vigilan lo suficiente a pesar de estar muy extendidos y de ser potencialmente nocivos para los ecosistemas.

Los impactos sociales de las interacciones entre aerosoles y nubes derivan de cambios en el balance de radiación y en los patrones globales de precipitación.
Asimismo, destaca la importancia de adoptar políticas complementarias y coordinadas en materia de calidad del aire y clima, dado que ambas cuestiones no pueden abordarse de forma aislada.
El Boletín anual sobre la calidad del aire y el clima arroja luz sobre los efectos negativos de los aerosoles —incluido el material particulado— y del ozono troposférico en la salud humana.
El informe, que incluye una serie de artículos redactados por la comunidad científica que asesora a la OMM en materia de calidad del aire, se publicó con motivo del Día Internacional del Aire Limpio por un cielo azul, este 7 de septiembre.
Se basa en datos e información procedentes de la red de Vigilancia de la Atmósfera Global de la OMM, consolidando así su filosofía de poner la ciencia al servicio del bien público.





