Sellos en alimentos podrían ser exitosos, pero falta cultura en buena alimentación: nutriólogo

Sellos en alimentos podrían ser exitosos, pero falta cultura en buena alimentación: nutriólogo

Los sellos color negro con los que se etiquetan alimentos empaquetados o enlatados para alertar al consumidor sobre los excesos a los que se ve sometido el producto, y que se evite la ingesta de este tipo de alimentos se han convertido en parte de la identidad visual, pero no se ha visto un cambio sustancial en el comportamiento de quienes consumen alimentos con poco valor nutricional, por lo que se requiere un cultura y conciencia en una buena alimentación, opinó el nutriólogo Víctor Manuel Castro Villavicencio.

El especialista explicó que esta medida ha sido buena porque permite que las niñas y niños tomen una decisión antes de comprar un alimento, sin embargo, en la consulta al hablar con pacientes, detectó que las personas consumen los alimentos que les generan un bienestar y que apuestan por consumir lo que les genera placer.

Ejemplo de lo anterior son los embutidos (jamón, salchicha, chorizo), que se ha demostrado pueden ser nocivos para quien los consume en exceso, y que el empaque está lleno de sellos ya sea por exceso de sodio, calorías y grasa saturada, y aun así las personas los compran.

“La clave está en la casa. Si los padres están educados, por decirlo de una manera, o conocen sobre la dieta correcta, regularmente la base está en casa. Hay padres que llevan a su casa los alimentos y las bebidas que no son recomendables para los niños”, señaló el nutriólogo Castro Villavicencio.

Sin embargo, la falta de educación y cultura de prevención en el tema está provocando que cada vez haya casos de infantes con enfermedades que no solían ser propias de su edad, como son pacientes con hígado graso o altos niveles de triglicéridos en la sangre.

El nutriólogo destacó que este tipo de padecimientos se dan porque las niñas, niños y adolescentes se ven expuestos a dietas a base de alimentos ultra procesados como los refrescos, las galletas, el pan dulce, panes industrializados o yogurt con azúcar.  

Al respecto de otras medidas como que se evite la venta de comida “chatarra” dentro de las escuelas, consideró que son buenas estrategias, pero requieren seguimiento, ya que en muchos casos estos lineamientos no se cumplen porque no existe una consecuencia.

Por último, recomendó a padres y madres de familia evitar la compra de alimentos ultra procesados y con altos niveles de azúcar o grasas saturadas por el bien de las niñas y niños que vivan en casa.