Ambientalistas demandan al gobierno de México mantener prohibición del fracking  

Ambientalistas demandan al gobierno de México mantener prohibición del fracking  

Ambientalistas demandaron a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, continuar con el compromiso de prohibición del fracking y no utilizar como pretexto la soberanía energética para desarrollarlo en el país.

Sheinbaum manifestó abiertamente sus intenciones de desarrollar fracking en México el pasado 18 de febrero, posibilidad que dijo está en análisis por un grupo de expertos, quienes evalúan si es factible producir “gas no convencional con reciclaje de agua” con “otros químicos” para supuestamente evitar impactos ambientales.

Para Greenpeace México, esa afirmación “marca una traición a lo que prometió durante su campaña”.

La organización ambientalista señaló que desde la presentación del Plan Estratégico de Pemex 2025-2035 en agosto del año pasado y más recientemente en las mañaneras del pueblo, la presidenta y su equipo han insistido en la necesidad de revertir la dependencia al gas fósil, llamado “gas natural”.

La realidad de esa intención es “desarrollar el fracking en México y profundizar un modelo productivo y económico dependiente de los combustibles fósiles.  La inversión, las leyes y las políticas públicas se están alineando hacia ese camino que peligrosamente será de no retorno, colocando a este gobierno como el que traicionó el voto popular y obstaculizó la urgente salida de los combustibles fósiles”, asentó Greenpeace.

Advirtió que la evidencia científica sobre los graves daños al agua ocasionados por el fracking sigue acumulándose como ha quedado evidenciado en Estados Unidos donde durante 20 años se ha explotado gas en yacimientos no convencionales.

Estos yacimientos empiezan a mostrar su declive natural, por lo que para mantener los niveles de producción requieren perforar más pozos continuamente, a mayores profundidades con los llamados monster fracks: pozos que requieren cada vez más agua, más químicos tóxicos, más energía y más presión que en los ciclos de fractura de hace diez o quince años. Es decir, en lo que sí ha “avanzado” la tecnología es en el incremento de los daños y la contaminación, explicó Greenpeace.    

Lo que busca el grupo de expertos al que se refirió Sheinbaum es una ilusión, anotó, toda vez que, hasta hoy, la ciencia ha demostrado de múltiples formas que esta tecnología siempre conlleva graves riesgos.

Tan sólo la exploración de yacimientos no convencionales o “de geología compleja” como se nombran en el Plan Estratégico de Pemex, implica múltiples impactos sobre el agua porque sí o sí requiere el uso de agua que al ser fuertemente contaminada queda fuera de la posibilidad de ser reciclada y de regresar a su ciclo natural, tratar esta agua es tecnológicamente posible pero económicamente inviable, la industria usa agua dulce simplemente porque es más barata, dijo. 

Alertó que el gas fósil o metano no es un combustible de transición, como buscan promoverlo, es principalmente metano, el cual tiene 86 veces más poder calorífico que el dióxido de carbono en los primeros 20 años de ser liberado a la atmósfera. Las altas fugas de metano de los yacimientos no convencionales hacen que el gas sea tan dañino para el clima como el carbón a corto plazo.   

Investigadores, como Robert Howarth insisten que el planeta alcanzará el incremento de los 1.5 grados de temperatura durante esta década, y ello en gran medida al incremento en la presencia de metano en la atmósfera y su considerable huella como gas de efecto invernadero. 

En cuanto a los impactos locales, muchos compuestos utilizados en el fracking son altamente tóxicos y cancerígenos, e incluso con impactos en el desarrollo fetal, entre ellos benceno, acrilamida y formaldehído lo cual se traduce en graves impactos a la salud que vulneran principalmente a infancias. Garantizar nuestro abasto de gas no puede estar por encima de la salud de niñas y niños, ni a costa de las siguientes generaciones, concluyó.

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