BCS se prepara para impacto de huracán Polo este lunes; calor extremo en los océanos lo alimenta

BCS se prepara para impacto de huracán Polo este lunes; calor extremo en los océanos lo alimenta

La circulación del huracán Polo, de categoría 3 en la escala de Saffir-Simpson, mantiene en alerta a las autoridades ante el pronostico de que este lunes 28 de septiembre toque tierra en Baja California Sur.

Polo se localiza a 460 kilómetros al oeste-suroeste de Cabo San Lucas y a 480 kilómetros al sur-suroeste de Cabo San Lázaro, Baja California Sur.
 
De acuerdo con el reporte del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el fenómeno presenta vientos máximos sostenidos de 195 kilómetros por hora (km/h), rachas de 240 km/h y desplazamiento hacia el nor-noroeste a 17 km/h, por lo que se mantiene la zona de prevención por efectos de vientos de huracán desde Punta Abreojos hasta Santa Fe.

Asimismo, se establecen zonas de prevención por efectos de huracán desde Punta Abreojos hasta Santa Fe, y desde Loreto hasta Santa Rosalía; y de efectos de huracán y prevención por efectos de tormenta tropical desde Punta Abreojos hasta Punta Eugenia.
 
Se mantiene la zona de vigilancia por efectos de huracán y de prevención por efectos de tormenta tropical desde Loreto hasta San Evaristo; de vigilancia por efectos de huracán y de prevención por tormenta tropical desde Santa Rosalía hasta San Juan Bautista; por efectos de huracán desde Huatabampito hasta Bahía Quino, Sonora; y por efectos de tormenta tropical desde Huatabampito, Sonora, hasta Topolobampo, Sinaloa.

Alistan albergues y cierran puertos

Ante el inminente impacto del huracán Polo, el gobierno de Baja California Sur preparó un total de 169 albergues temporales para dar refugio en cinco municipios.

En La Paz se encuentran dispuestos 38 refugios con una capacidad de refugiar a más de 4,500 personas; en Los Cabos, se cuenta con 44 espacios para albergara a 8,440 personas; Mulegé 50 refugios con capacidad de dar albergue a 6,260 personas; Comondú 29 albergues para atender a 4,265 personas; y Loreto, con 8 refugios con capacidad para albergar a 800 personas en total.

En Baja California Sur la Secretaría de Marina ordenó el cierre de puertos para embarcaciones menores en los puertos de Cabo San Lucas, San José del Cabo, San Carlos, Bahía Magdalena, Loreto y Adolfo Mateos; y para embarcaciones mayores en San Blas, Nayarit.

Calor extremo alimenta a Polo

El cambio climático intensifica el calor extremo en los océanos, lo cual alimenta al huracán Polo que yace frente a las costas de México.

“El huracán Polo se está desplazando por una región en la que las temperaturas oceánicas extremas se han ido acumulando durante meses, lo que le ha proporcionado al huracán el combustible adicional para intensificarse rápidamente y convertirse en la tormenta monstruosa que es hoy”. Daniel Gilford, meteorólogo y científico climático de Climate Central.

El especialista subrayó que, además del fenómeno de El Niño que se está dando actualmente, el cambio climático provocado por el ser humano aumenta considerablemente la probabilidad de que se produzcan temperaturas oceánicas extremas en el Pacífico.

El pasado 22 de septiembre, el huracán Polo sufrió una rápida intensificación, alcanzando la categoría 5 con vientos sostenidos de 289 kmh (180 mph) frente a la costa suroeste de México. Actualmente, la tormenta está en categoría 4.

Las temperaturas de la superficie del mar (TSM) en el Pacífico, excepcionalmente cálidas y superiores a los 31°C, contribuyeron a esta rápida intensificación.

El cambio climático, provocado por la quema de combustibles fósiles, ha hecho que estas temperaturas oceánicas inusualmente cálidas sean al menos entre 100 y 200 veces más probables, lo que ha aumentado significativamente la fuerza del huracán.

Tres datos sobre cómo está influyendo el cambio climático:

Las TSM a lo largo de la trayectoria del huracán Polo fueron hasta 1,5 °C más altas de lo que habrían sido en un mundo sin cambio climático. Vale recordar que TSM más altas se asocian con una posible intensificación rápida.

El cambio climático aumentó por lo menos 9,6 kmh (6 mph) la velocidad máxima sostenida de los vientos de la tormenta, también conocida como su intensidad máxima durante su vida útil. Este cálculo, aclara Climate Central, se basa en datos y trayectorias preliminares.

Durante los últimos meses, el océano Pacífico ha estado experimentando una ola de calor marina histórica, impulsada precisamente por el cambio climático.