Burocracia complica apertura de plantas tratadoras de aguas residuales en Baja California

Burocracia complica apertura de plantas tratadoras de aguas residuales en Baja California

Tener una planta para el tratamiento de aguas residuales en Baja California se convierte en una travesía para los particulares que tienen la intención de construirla por sus propios medios. Los principales factores para que desistan es la cantidad de permisos, los costos que conllevan y la demora por parte de las autoridades municipales para dar una respuesta.

“Para un proyecto de este tipo se requieren autorizaciones de los tres niveles de gobierno y donde yo he identificado que más, no digo conflicto, pero sí hay que dedicarle más tiempo es en el ámbito municipal. Y siento yo porque no se entiende mucho el tema de la magnitud de los proyectos que se están impulsando. Creo que hace falta más socializar estos proyectos y alinear a todos los niveles de gobierno para impulsar este tipo de proyectos”, opinó Patricia Ramírez Pineda, presidenta de la Asociación Mexicana Hidráulica de la Sección Baja California.

La presidenta destacó que, en el municipio, en el área de planeación es donde se suelen vivir este tipo de inconvenientes, ya que son la autoridad que pide más documentación. Por otra parte, opinó que el cambio de administración que se da cada tres años a nivel municipal, contribuye al retraso en obtener un permiso, sobre todo si está por finalizar el trienio.

Ramírez Pineda sostuvo que, una de las alternativas para enfrentarse a la crisis hídrica que podría darse en la región se debe apostar por el reúso del agua, y para esto es necesario contar con plantas tratadoras de aguas residuales.

“El hecho del crecimiento acelerado, tenemos mucha migración, sequía es producto del cambio climático, una fuente que no es local, entonces son muchos factores que han intervenido. La infraestructura va envejeciendo y requiere de mucha inversión, entonces requiere de todos, de la voluntad de todos, para enfrentar los próximos 3, 4 años, que tarde de construir la desaladora”, añadió la presidenta de la Asociación Mexicana Hidráulica en la entidad.

Prueba de la complicación que conlleva construir una planta tratadora propia, es el trabajo que ha realizado por Rancho La Puerta en el municipio de Tecate, a quienes les llevó casi cuatro años lograr obtener los permisos.

“Pues fueron tres años y medio más o menos para conseguir más de 30 permisos de todo tipo. Y pues sí, era como, estábamos listos para arrancar, pero había muchas cosas que no podíamos empezar. Creíamos que nos iba a tomar como un año y medio y como mucho más tiempo. Así nos afectó en términos del ritmo de trabajo”, compartió Sarah Livia Brightwood, presidenta de Rancho La Puerta.

En la actualidad cuentan con una planta pequeña “La Pilota”, misma que funciona desde marzo del 2023, mientras se construye una planta más grande. A la fecha se tratan las aguas negras de una colonia cercana y se pretende que la planta que está en construcción beneficie hasta cinco mil personas.

Finalmente, indicó que, una parte de los 400 litros que son tratados en la planta pequeña son vertidos directamente en el río Tecate, pero, se pretende reutilizar una parte del agua para el riego de los jardines, mientras no sea temporada de lluvias.