Descargas de aguas negras refleja desidia del gobierno mexicano y genera crisis en el sur de california
La desidia del gobierno mexicano por resolver las descargas de aguas negras al mar desde el norte de Baja California agudiza la crisis de salud, medio ambiente y económica en el sur de California, señaló Serge Dedina, director Ejecutivo de Costa Salvaje.
Para el ambientalista resulta claro que es la falta de voluntad política y no la de dinero la causa por la que no se logra solucionar la problemática de descargas de aguas residuales sin tratar al mar.
“Hubo voluntad política para construir una nueva carretera en Tijuana y hay mucha voluntad para hacer una planta desaladora, pero no hay la misma voluntad para buscar una solución a la crisis binacional más importante, que es el tema de saneamiento”, expuso.
Si bien, el gobierno mexicano ha llegado a acuerdos con el de Estados Unidos unidos, como el Memorando de Entendimiento por la situación sanitaria y ambiental en Tijuana-San Diego, en México esos pactos no se cumplen. “El acuerdo es solo un papel”, declaró.

“Se han tenido planes por más de 15 años y no entendemos por qué el gobierno mexicano no está siguiendo esos planes y esa solución, porque también hay una crisis de falta de agua aquí en Tijuana”, señaló.
Serge Dedina subrayó la oportunidad que tiene México de aprovechar el saneamiento de agua residual como parte de la solución a su crisis de falta de agua.
“Hay soluciones, pero no voluntad política”, acusó.
Recordó que, en Imperial Beach, las playas se han mantenido cerradas por casi cuatro años, debido al alto grado de contaminación de sus aguas, las cuales reciben las descargas residuales vertidas desde México, particularmente Tijuana.
Mientras en Coronado, en donde se encuentras las playas más importantes del sur de California, con un hotel de mil empleados y motor económico de San Diego, la mitad del año se mantienen cerradas por la misma causa: la severa contaminación del agua.
Científicos han analizado los contaminantes e las descargas de aguas negras que llegan desde México al sur de California y han encontrado que es severo, dijo.
En las escuelas los alumnos no pueden exponerse a jugar en el exterior por los malos olores, contaminación que también afecta a salvavidas y militares que entrenan en el mar, añadió.
Esta contaminación ha creado una crisis sicológica y cultural en el sur de San Diego, porque la población se siente amenazada al oler el gas de las aguas negras y no poder tener acceso a una de sus zonas favoritas: la playa.
Antes, Impeal Beach se llenaba los domingos de sandieguinos y mexicanos, era una playa de todos, ahora se mantiene sin acceso por la contaminación, mientras los negocios a su alrededor cierran por falta de visitantes, concluyó Serge Dedina.






