Más de 2 mil trabajadores de Pemex en Baja California sin servicios médicos
Más de dos mil trabajadores de Pemex en Baja California (1,900 en Playas de Rosarito y 400 en Ensenada), incluyendo a los jubilados, se encuentran desamparados en materia de atención médica, ya que, desde octubre del 2025, la federación no renovó el contrato subrogado con instituciones médicas para los trabajadores de Ensenada y desde marzo para los de Playas de Rosarito.
El impacto en la salud de los trabajadores es principalmente para los jubilados y sus familias, lo que provocó que iniciarán una serie de manifestaciones a las afueras de las oficinas de la planta de Pemex en Playas de Rosarito para visibilizar la problemática.
Las enfermedades son diversas: desde padecimientos crónicos como diabetes o alta presión, hasta la cobertura de tratamientos por desgaste en rodillas y pacientes con cáncer de mama.
“Pemex está incumpliendo al contrato colectivo de trabajo, a la cláusula 8995. Se ha hecho omiso al servicio médico subrogado. Hay muchos compañeros con enfermedades crónico degenerativas, que son diversas enfermedades, y ya llevamos dos fallecidos en Ensenada -por falta de atención médica-, hace dos meses fallecieron, la familia está por demandar… Y no ha habido una respuesta por parte de Pemex”, indicó Antonio Martínez, trabajador jubilado en Ensenada.
Año con año demora la renovación del contrato
La situación que hoy viven los trabajadores jubilados no es reciente -indicaron-, cuando el contrato de subrogación vence, Pemex a nivel federal demora en dar soluciones a los derechohabientes por lo que se ven en la necesidad de comprar los medicamentos por su cuenta.
Socorro Fonseca Ibarra, esposa de un trabajador jubilado y sobreviviente a cáncer de mama, contó que a principios del 2021 le detectaron cáncer en uno de sus pechos por lo que se sometió a una mastectomía para retirar uno de sus senos en un hospital privado en la ciudad de Tijuana.
Luego de la cirugía era necesario que iniciara el tratamiento de quimioterapia y radioterapia, sin embargo, en la institución le informaron que el contrato de Pemex había terminado por lo que debió acudir a terminar su tratamiento en el Hospital General de Tijuana.
Ante el abandono institucional, Socorro experimentó la desesperación de transitar por una enfermedad y no tener el servicio médico que le podría dar una mejor calidad de vida.
Además, es hipertensa por lo que su esposo debe comprar el medicamento cada mes, y en ocasiones no es reembolsado, pese a llevar las facturas.
Esta situación provocó que, pensionados como Antonio Martínez, quien laboró como chofer repartidor en la planta de Ensenada por 55 años, interpusiera un recurso de amparo porque no le brindaron servicios médicos ni medicamentos después de ser operado a corazón abierto.
El juicio de amparo lo interpuso en el 2025, casi un año y medio después de su cirugía, luego que buscó las instancias que corresponden y no obtuvo respuesta.
“Empecé a batallar con el servicio médico porque cada año batallamos con Pemex, entonces, a raíz de eso tuve que hacer mi demanda amparo para que se me hiciera entrega de mis medicamentos y se me enviara por los especialistas, ya sea con cardiólogo o internista”, contó el trabajador jubilado.
Contó que durante el año y medio, posterior a su cirugía, tuvo que pagar consultas y medicamentos que al mes le generaban un gasto mayor a los 9 mil pesos, y es que, tras la cirugía su corazón quedó funcional al 35 por ciento por lo que era vital contar con los servicios médicos.

Servicios médicos suelen ser insuficientes
Por otra parte, los jubilados compartieron que, cuando Pemex contrata servicios médicos con particulares no siempre incluye un servicio integral, por lo que si una persona requiere atención con un especialista lo debe pagar por su cuenta.
Explicaron que, detectaron que Pemex solo paga por médicos especialistas cuando hay un grupo de pacientes con determinada enfermedad y sólo así contrata la atención del médico que se requiere, sin embargo, si la cifra de pacientes es menor de 10 personas, solo pueden acceder a atención primaria.
“Los especialistas te lo van poniendo según las necesidades. Por ejemplo, un traumatólogo, un tiempo no teníamos porque lo necesitábamos como cinco nada más y ya cuando eramos como 15 o 20, pues entonces ya contrataron a un traumatólogo”, contó Marco Antonio Romero, jubilado después de 30 años de servicio.
La respuesta ante sus peticiones queda en manos de la federación, ya que en Baja California no se cuenta con alguna figura que pueda dar respuesta ante las necesidades que tiene la comunidad de personas jubiladas en Playas de Rosarito y Ensenada.



