2025 fue uno de los años con menor caudal fluvial de los últimos 35 años: OMM

2025 fue uno de los años con menor caudal fluvial de los últimos 35 años: OMM

En 2025, los ríos de todo el mundo experimentaron uno de los años más secos de las últimas tres décadas, según un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

El documento revela la persistencia de la disminución a largo plazo de las reservas de agua dulce de la Tierra y del retroceso de los glaciares, tendencias que conllevan graves repercusiones para las poblaciones y las economías en el futuro.

 El informe de la OMM sobre el estado de los recursos hídricos mundiales indica que el ciclo del agua se ha vuelto más errático e impredecible, oscilando entre extremos de escasez y exceso. En los últimos siete años se ha registrado el menor número de ríos con caudales “normales” desde 1991.

Según el informe, Asia y África concentraron conjuntamente al menos la mitad de todos los fenómenos extremos relacionados con el agua registrados y más del 80 % de las muertes asociadas notificadas en los últimos cinco años.

El documento ofrece una evaluación exhaustiva y basada en datos científicos de todo el ciclo hidrológico, incluyendo el caudal de los ríos, las aguas subterráneas, la evapotranspiración, el almacenamiento de agua en el suelo, la nieve y el hielo, así como los fenómenos de gran impacto.

Abarca el año 2025 y resume las conclusiones obtenidas durante los cinco años transcurridos desde su primera publicación.

“Algunos componentes de este ciclo son rápidos —como las precipitaciones, el caudal de los ríos y la humedad del suelo— y responden a las condiciones meteorológicas en cuestión de días o semanas.

Otros, como las aguas subterráneas, los glaciares y la capa de nieve estacional, son lentos: se acumulan o se agotan en plazos que van desde estaciones hasta décadas o más.

Tradicionalmente, estas reservas de respuesta lenta han actuado como la cuenta de ahorros del planeta: un amortiguador que absorbe los años adversos para evitar que una sola sequía o una única estación seca se traduzca directamente en una crisis hídrica”, afirmó la Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo.

“Estamos agotando esa cuenta de ahorros. El almacenamiento mundial de agua terrestre ha mostrado una tendencia a la baja desde el periodo 2014-2016: una señal persistente que dura ya una década.

Por cuarto año consecutivo, todas las grandes regiones glaciares de la Tierra perdieron masa de hielo. Las aguas subterráneas cuentan una historia similar: casi dos tercios de los pozos monitoreados en todo el mundo presentaron condiciones fuera de la norma histórica en 2025, y el balance se inclinó aún más hacia el déficit en comparación con 2024, en lugar de hacia la recuperación”, añadió.

“Al mismo tiempo, estamos presenciando más desastres relacionados con el agua. El fortalecimiento del fenómeno de El Niño aumentará el riesgo de sequía en algunas zonas y de inundaciones en otras”, señaló.

El informe destaca algunas áreas de gran preocupación:

2025 fue uno de los años más secos a nivel mundial en cuanto a caudal fluvial de los últimos 35 años, con caudales inferiores a lo normal en el 36 % de la superficie de las cuencas del planeta.

Esta conclusión se basa en datos procedentes de simulaciones de 13 modelos hidrológicos globales, alimentados con datos meteorológicos observados.

Por séptimo año consecutivo, el número de cuencas fluviales con condiciones “normales” fue claramente minoritario: osciló entre el 34 % y el 38 %, frente a una media del 46 % registrada entre 1991 y 2020, según el informe.

El almacenamiento de agua terrestre —la cantidad total de agua acumulada en aguas subterráneas, lagos y ríos, humedad del suelo, vegetación, así como en hielo y nieve— ha venido disminuyendo desde mediados de la década de 2010.

El año 2025 marcó el cuarto año consecutivo de pérdida generalizada de glaciares en todas las regiones, lo que provocó peligros a corto plazo, como inundaciones, e inseguridad hídrica a largo plazo.

Entre 2023 y 2025, los glaciares perdieron masa cada año, acumulando una pérdida global de 1400 gigatoneladas de agua. Esta cifra equivale aproximadamente al agua necesaria para llenar unos 560 millones de piscinas olímpicas, o a cerca de un tercio de las extracciones anuales de agua dulce.

En cada uno de los últimos cinco años, los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales de todo el mundo informaron de inundaciones y sequías sin precedentes. En algunos lugares, no hubo tiempo de recuperación entre un evento y el siguiente.

“El agua no entiende de fronteras. El balance hídrico de una cuenca fluvial depende de lo que ocurra en otro país. El retroceso de un glaciar en un país modifica la disponibilidad de agua para las poblaciones situadas cientos de kilómetros aguas abajo. Precisamente por eso necesitamos datos, normas y sistemas de alerta temprana compartidos; esa es, precisamente, la función que desempeña la OMM”, declaró Celeste Saulo.