Frontera entre EU y México, zona crítica en registró de tormentas de arena y polvo sin precedente: OMM
La frontera entre Estados Unidos y México, así como otras zonas del mundo, incluida China, registraron tormentas de arena y polvo sin precedentes en 2025, lo que afectó a la salud y al medio ambiente, además de perturbar las actividades económicas y el transporte.
En la región desértica fronteriza entre México y Estados Unidos se produjeron tormentas de polvo excepcionalmente frecuentes, intensas y prolongadas, según un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
La ciudad de El Paso (Texas) registró 50 días con presencia de polvo en 2025, más del doble del promedio anual. El número de tormentas de polvo fue el más elevado desde 1935, año en que Estados Unidos sufría el prolongado desastre conocido como el “Dust Bowl”.
En el momento de mayor intensidad, el 18 de marzo, se registraron más de 6 horas continuas de condiciones de tormenta de arena y polvo, con una concentración media diaria de PM10 de 2.064 µg/m³ y un valor horario de PM10 de 8.142 µg/m³; esta última cifra representa la más alta medida en Texas desde que comenzó el monitoreo horario de PM hace aproximadamente 27 años.
Esta condición obligó al cierre temporal de escuelas, carreteras y aeropuertos, y se cancelaran eventos públicos y se produjeran múltiples accidentes de tráfico mortales.
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Principales eventos de 2025

No obstante, a nivel mundial las concentraciones medias de polvo se mantuvieron en niveles similares a los de 2024.
El Boletín de la OMM sobre el polvo atmosférico aporta información científica para orientar la formulación de políticas y mejorar la seguridad y el bienestar de la población.
En él se analizan los principales focos de emisión y se examinan los avances en materia de investigación, predicción y sistemas de alerta.
La edición de 2026 —la décima de esta serie anual— aborda el potencial de la inteligencia artificial y la tecnología satelital para perfeccionar la vigilancia y las alertas relacionadas con las fuentes de polvo y las tormentas.
Cada año, cerca de 2.000 millones de toneladas de polvo pasan a la atmósfera y pueden desplazarse a lo largo de cientos o incluso miles de kilómetros, atravesando continentes y océanos.
Las principales fuentes de polvo a escala mundial se concentran en regiones áridas y semiáridas, especialmente en grandes desiertos como el Sahara (África), el Gobi (Asia) y el desierto de Arabia (Oriente Medio).
Si bien gran parte de este fenómeno responde a procesos naturales, la gestión deficiente del agua y de la tierra, las sequías y la degradación ambiental son causas cada vez más determinantes. Se trata de un riesgo importante que afecta a más de 150 países de todo el mundo.

“Las tormentas de arena y polvo afectan a la calidad del aire y a la salud humana. Reducen la productividad agrícola, perturban el transporte y la aviación, sobrecargan los sistemas de agua y energía y dañan los ecosistemas. Ningún país es inmune a sus efectos”, afirmó la secretaria General de la OMM, Celeste Saulo.
“Dado que las tormentas de arena y polvo y las sequías no respetan fronteras, la cooperación internacional es esencial. Fortalecer la observación conjunta, el intercambio de datos y la capacidad regional de predicción permite que todos los países —especialmente los más vulnerables— se beneficien de los avances científicos y de los sistemas de alerta temprana”, señaló en un mensaje pronunciado este 10 de julio durante un acto en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, previo al Día Internacional de la Lucha contra las Tormentas de Arena y Polvo, que se conmemora el 12 de julio.
A través de la iniciativa del Sistema de Asesoramiento y Evaluación de Alertas sobre Tormentas de Arena y Polvo, la OMM reúne a países y centros científicos para mejorar las observaciones, perfeccionar la predicción del polvo y ofrecer servicios operativos de alerta temprana. Se han logrado grandes avances —especialmente gracias a la colaboración regional—, pero es necesario hacer más.
Según el Boletín sobre el polvo atmosférico, el promedio mundial de las concentraciones anuales de polvo en superficie en 2025 fue similar al de 2024, aunque con importantes variaciones regionales.
Las concentraciones anuales medias de polvo más elevadas a escala mundial siguieron registrándose en la depresión de Bodélé (Chad), una de las zonas de origen de polvo más activas del planeta.
El norte de África y Oriente Medio se vieron afectados por una serie de importantes intrusiones de polvo que perjudicaron la calidad del aire y redujeron la visibilidad.
En abril de 2025, el polvo se desplazó desde Mongolia hacia China, provocando la peor tormenta de arena y polvo registrada en el país en la última década por su gran intensidad, amplia extensión y larga duración.
Las concentraciones horarias de partículas inhalables (PM10) superaron los 1.000 μg/m³ (microgramos, o una millonésima parte de un gramo, por metro cúbico de aire) en el norte de China; en algunas zonas se alcanzaron niveles de entre 3.000 y 4.000 μg/m³, cifras que multiplican con creces los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud.





