Fundación Haghenbeck, posible responsable de maltrato animal en Refugio Franciscano
El rescate de cerca de mil animales en el Refugio Franciscano de la Ciudad de México fue un ejercicio de poder sin rendición de cuentas, en el que Fundación Antonio Haghenbeck (FAH) podría tener responsabilidad de maltrato animal, lo que amerita una investigación transparente e imaprcial.
Así lo señalaron los administradores del Refugio Franciscano, al aclarar que, durante 28 días, la FAH tuvo bajo su cuidado a los seres sintientes que ahí se resguardaban, al tener tomado el predio.
Expusieron que el conflicto que enfrentan con la Fundación Antonio Haghenbeck (FAH)por la disputa por el terreno en donde se asienta el refugio, dejó de ser un diferendo administrativo y es la razón por la que se desarrolló el desalojo de los seres sintientes.
Ante ello, la asociación civil responsabilizó a “Carmela Rivero y a la Fundación Haghenbeck por el desalojo ilegítimo y, sobre todo, por el montaje cruel que fabricaron a costa del dolor de seres sintientes”.
Indicaron que, previo al desalojo de los seres sintientes, durante tres días Carmela Rivero se ubicó en el Refugio Franciscano sin supervisión de autoridades, lo que le dio tiempo “para alterar la escena y fabricar una narrativa de maltrato que justificara el despojo”.
También la señalaron de evitar que el personal del Refugio Franciscano entrara a dar sus medicamentos a los animales en tratamiento. “Les negaste su salud para poder exhibirlos después como víctimas”.
Acusó de exhibir “a los perritos más vulnerables -esos que rescatamos del abandono y que ya venían rotos por la sociedad- y usaron sus heridas y su vejez no para curarlos, sino para montar un espectáculo mediático a su favor.
Dicha fundación “parece operar por encima de las resoluciones federales vigentes, toda vez que existe una sentencia en la que la Juez 60 Civil ordenó la entrega del inmueble, no su desalojo”, subrayaron los administradores del Refugio Franciscano.
Muestra de ello, agregaron, a pesar de existir mandatos claros que ordenan la restitución del predio junto con los animales que lo habitan, actores vinculados con la fundación privada han optado por desconocerlos, prolongando un escenario de incertidumbre jurídica y de riesgo para los seres vivos involucrados.
La asociación civil aseguró que los animales ahí resguardados se encontraban en las condiciones propias de seres sintientes rescatados y contrasta con lo señalado por las autoridades.
“Los cuidadores son personas con años de experiencia comprobable en la protección, rehabilitación y cuidado de animales en situación de abandono. Su trabajo ha sido avalado por veterinarios, voluntarios y organizaciones independientes”.
Más aún, el Refugio Franciscano expuso que faltan alrededor de 300 animales que no fueron contabilizados en el reporte oficial que el miércoles 7 de enero, día del desalojo, dieron a conocer las autoridades.
“Es alarmante y doloroso que hoy hablen de 759 perros y 39 gatos. Nosotros tenemos documentada la existencia de más de 1,095 corazones latiendo en el albergue. Exigimos a la Fundación que rinda cuentas: ¿Dónde están los que faltan: ¿Qué hicieron con ellos? Que quede claro: Los animales no son basura para limpiar un terreno inmobiliario. Son seres dignos de compasión”, concluyó.


