Informe revela potencial para predecir derrumbes de acantilados costeros
Informe revela potencial para predecir derrumbes de acantilados costeros
Tras un estudio de cuatro años, científicos del Instituto de Oceanografía Scripps de la UC San Diego publicaron el informe “Investigación sobre alerta temprana de deslizamientos costeros en California” (California Coastal Landslide Early Warning Research).
El estudio concluyó que una red de sensores subterráneos puede proporcionar una alerta temprana de deslizamiento de tierra antes de que ocurra, ya sea por horas o incluso días, aunque advirtió que se requiere más trabajo para transformar estos hallazgos en un sistema de alerta operativa.
Aproximadamente el 70 % de la costa de California está compuesto por acantilados costeros sujetos a erosión.
Estos acantilados albergan infraestructuras importantes —como carreteras, vías férreas, puntos de acceso a la costa, instalaciones energéticas y diversas estructuras— y pueden resultar mortales para los bañistas cuando se produce un derrumbe.
En agosto de 2019, en Grandview Beach (Encinitas, California), tres mujeres perdieron la vida después de que una sección del acantilado de unos 9 por 7,6 metros (30 por 25 pies) se desplomara sobre la playa.

Se han registrado otros sucesos mortales en diversas partes del estado, como Big Sur, Santa Bárbara, Point Reyes y San Francisco. La tragedia de Encinitas impulsó a la asambleísta de California Tasha Boerner —cuyo distrito abarca la zona costera del norte del condado de San Diego— a presentar el proyecto de ley AB 66 y a conseguir financiación a través del presupuesto estatal.
El objetivo es mejorar la vigilancia costera para comprender mejor cuándo se producen los derrumbes de acantilados y fundamentar las recomendaciones para el desarrollo de un posible sistema de alerta temprana de deslizamientos.
“Los derrumbes de acantilados representan una amenaza constante para los vecindarios costeros de mi distrito y de toda la costa de California, conllevando el riesgo de muertes, lesiones y daños por valor de millones de dólares a infraestructuras vitales”, declaró la asambleísta Boerner (D-Encinitas).
“Una vez completado este estudio, la evidencia científica es clara: podemos salvar vidas, proteger nuestra economía costera y salvaguardar redes de transporte esenciales frente al aumento del nivel del mar mediante un sistema de alerta temprana de derrumbes de acantilados. Esto no habría sido posible sin la labor del Dr. Adam Young y del resto del equipo del Instituto Scripps de Oceanografía”.

Instalación de instrumentos en los acantilados
Para llevar a cabo la investigación, el geomorfólogo costero Adam Young y el geofísico Mark Zumberge, ambos de Scripps, adoptaron un enfoque doble.
Equiparon sitios clave con tecnología avanzada de monitoreo instalada en el terreno, colocando diversos sensores de distintos costos y niveles de sensibilidad.
Asimismo, ampliaron los estudios costeros mediante tecnología LiDAR, utilizando sistemas avanzados de imágenes láser para mapear la elevación de la superficie y así monitorear con precisión el estado de los acantilados y las playas antes y después de los derrumbes.
Entre los sitios estudiados se incluyeron Beacon’s Beach en Encinitas, una playa con un sendero de acceso público situado sobre un deslizamiento de tierra complejo y de movimiento intermitente; el corredor ferroviario de Del Mar, una vía férrea costera crítica situada sobre una playa y al pie de acantilados inestables.
También se incluyó San Elijo State Beach, una playa caracterizada por acantilados en proceso de erosión y que alberga una zona de acampada, instalaciones recreativas y puntos de acceso público en la parte superior del acantilado.

“Si bien ya se habían registrado señales previas a los deslizamientos de tierra, nos preguntábamos qué observaríamos en este entorno específico”, comentó Zumberge, quien lleva décadas desarrollando instrumentos para realizar mediciones precisas de terremotos.
“Los científicos llevan mucho tiempo intentando predecir los terremotos. Este estudio brindó una oportunidad única para aprovechar los conocimientos adquiridos en el estudio de los sismos y aplicarlos a estos riesgos costeros”.
La tecnología de sensores utilizada incluyó inclinómetros, instrumentos empleados frecuentemente para medir el movimiento de fallas sísmicas.
Estos dispositivos pueden medir la inclinación del terreno con una precisión de 10 micrómetros en una base de un metro, lo que equivale aproximadamente a una octava parte del grosor de un cabello humano. También se instalaron extensómetros en posición perpendicular al borde del acantilado en Beacon’s Beach y Del Mar.
Estos sensores consisten en cables de fibra óptica que se alargan o comprimen ante cualquier deformación del terreno; dicho movimiento puede detectarse a escala nanométrica (una milmillonésima parte de un metro).
Otros instrumentos instalados en sitios seleccionados incluyeron sismómetros para monitorear las vibraciones en la pared del acantilado, estaciones GPS para medir los cambios continuos en la posición de la parte superior del acantilado y sensores de presión de oleaje en la playa para medir la intensidad de las olas que llegan a la base de los acantilados.
Durante el periodo de estudio, el equipo registró cinco derrumbes: dos en Del Mar y tres en San Elijo State Beach.





