México en el cuarto lugar de alta interrupción de datos de IA por fenómenos naturales extremos

México en el cuarto lugar de alta interrupción de datos de IA por fenómenos naturales extremos

Miles de millones de dólares están fluyendo hacia el auge mundial de infraestructura de IA, pero algunos de los polos de inversión en centros de datos de mayor crecimiento en el mundo también están emergiendo como puntos críticos de riesgo climático, entre ellos Querétaro, en México y Río de Janeiro, en Brasil.

Esto de acuerdo al ‘Análisis Global 2026 de Centros de Datos Planificados sobre Riesgo Climático Físico y Resiliencia’ elaborado por XDI (Cross Dependency Initiative), líder mundial en análisis de riesgo climático físico.

Según este análisis, en polos de inversión como Querétaro, en México, “gran parte del debate se ha centrado en la demanda de energía y el consumo de agua”.

“Pero el riesgo climático físico se está convirtiendo en una consideración cada vez más importante por sí misma. La pregunta ya no es simplemente dónde se construirá la próxima generación de infraestructura digital, sino si esos activos podrán seguir siendo operativos, asegurables y económicamente resilientes durante su vida útil prevista”, cuestiona el informe.

En un ranking que muestra los 25 principales países del mundo clasificados por riesgo de daño por fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el cambio climático en 2026, México ocupa el cuarto lugar.

Tras analizar 11 nuevos centros de datos se encontró un Indicador de alta interrupción, es decir, que al menos uno de los centros de datos analizado ha sido identificado como de alto riesgo de interrupción operativa asociada al calor extremo.

El informe también muestra que al momento de analizar los 30 principales estados del mundo clasificados por riesgo de daño por fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el cambio climático en 2026, Querétaro, en México aparece en el sexto lugar con un Indicador de alta interrupción y con una trayectoria de calor en el futuro que muestra un incremento muy rápido para generar riesgos de disrupción operativa.

El calor extremo es un desafío operativo cada vez más relevante para la infraestructura digital.

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Los centros de datos planificados analizados en México, Brasil, India, Indonesia y España registran algunos de los niveles más altos de riesgo de interrupción operativa proyectados a nivel mundial, con un 75% o más de los activos analizados clasificados como de alto riesgo en la actualidad, y se prevé que este riesgo se intensifique rápidamente con el tiempo.

“A diferencia de la infraestructura ya existente, los centros de datos planificados abren una ventana de oportunidad. Las decisiones que se tomen hoy sobre la selección del emplazamiento, las normas de ingeniería y la inversión en resiliencia pueden influir sustancialmente en el rendimiento futuro, la asegurabilidad y la continuidad operativa”.

El informe examinó 2.595 centros de datos planificados en todo el mundo, identificando ubicaciones donde el daño físico a la infraestructura construida debido a impactos climáticos directos, o la interrupción operativa por calor u otros riesgos indirectos, podrían suponer un desafío cada vez mayor para el rendimiento a largo plazo de la infraestructura, su asegurabilidad y la continuidad operativa.

El riesgo indirecto se ha subestimado durante mucho tiempo: la resiliencia de un centro de datos no depende únicamente de la instalación en sí, sino también de los sistemas de electricidad, telecomunicaciones, agua, transporte y cadena de suministro de los que depende.

Un análisis independiente de XDI sobre 138 centros de datos existentes y planificados en toda Europa mostró que, al incluir el riesgo indirecto, la pérdida de productividad modelada es 10 veces mayor que cuando solo se considera el riesgo directo.

A medida que los centros de datos crecen en escala y concentración de valor, las aseguradoras prestan cada vez más atención a la exposición a catástrofes y al riesgo operativo. Swiss Re proyecta que las primas de seguro mundiales asociadas a la infraestructura de centros de datos podrían aumentar de 10.600 millones de dólares en la actualidad a 24.200 millones de dólares para 2030.