Uso de pantallas en infantes y adolescentes incrementa ansiedad, depresión y trastornos alimenticios

Uso de pantallas en infantes y adolescentes incrementa ansiedad, depresión y trastornos alimenticios

El uso de pantallas durante la niñez y adolescencia impacta en diferentes ámbitos de la vida del usuario, no sólo en lo mental, también afecta en cuestiones físicas, emocionales y sociales, así lo indicó Aranza Mariel Solís Nicolás, coordinadora del departamento de psicología en el área de hospitalización del Hospital de Salud Mental de Tijuana.

“Está en auge los trastornos de ansiedad social, la comunicación y la interacción con el otro, seguidos de depresión; trastornos de conducta alimentaria cada vez van más en aumento con los chicos y problemas de aprendizaje”, refirió la especialista.

Ante el consumo de información a rápida velocidad, explicó que los menores de edad presentan intolerancia al malestar, por lo que requieren de estímulos de manera constante.

Otro de los aspectos que han detectado, es que al pasar tanto tiempo ante un dispositivo electrónico y consumir tantos contenidos, se enfrentan a distorsiones de cómo pasa el tiempo, por lo que no son conscientes del alto consumo al que se ven expuestos.

En cuanto a las dificultades para socializar, Solís Nicolás dijo que se tienen pacientes con problemas para sostener la mirada en su interlocutor, mientras sostienen una conversación, ya que les genera incomodidad.

Además, mencionó que en algunos pacientes se pierden habilidades para interactuar si no es a través de un meme o un reel.

Aunque no existen estudios que midan si el impacto es mayor en hombres o mujeres, la psicóloga compartió que al hablar de conductas, se pueden observar que en temas alimentarios y de depresión son las mujeres quienes tienen mayor posibilidad de sufrirlas.

En cuanto al ciberacoso se puede dar para ambos géneros, mientras que actos de impulsividad y crisis de ansiedad, siguen siendo en su mayoría conductas de los hombres.

Entre los principales síntomas a tomar en cuenta, es cuando un infante o adolescente prefiere aislarse o evitar socializar, cuando se queda en casa y evita salir; también se presentan en los cambios de ánimo y en el patrón del sueño.

La recomendación para estar frente a una pantalla es, para las infancias es 30 minutos al día, de preferencia que el uso de dispositivos sea a partir de los 6 años. Mientras que, a partir de los 10 a los 19 años se podría aumentar el tiempo a una hora que se reparta durante el día.

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