COP15 de especies migratorias incorporó 40 nuevas variedades en las listas de protección
La COP15 de la Convención sobre Especies Migratorias logró que se incorporaran 40 nuevas especies a las listas de protección —el mayor avance desde la creación del acuerdo— y abrió, por primera vez, un debate clave sobre financiamiento para la conservación.
La COP15 Convención sobre Especies Migratorias es un tratado internacional de Naciones Unidas que busca proteger animales que se desplazan entre países y la edición de este año se celebró en Brasil del 23 al 29 de marzo.
Estas conferencias (COP, por sus siglas en inglés) reúnen periódicamente a gobiernos para acordar medidas concretas de conservación y coordinar acciones a nivel global.
En esta edición, el resultado fue leído como una señal de que el multilateralismo aún puede generar acuerdos concretos frente a la crisis de biodiversidad, expuso la organización Periodistas por el Planeta AC.
Además de ampliar la protección, la cumbre marcó un giro hacia una cooperación más práctica entre países, reconociendo que la conservación de especies migratorias requiere acciones coordinadas más allá de las fronteras nacionales. También dejó una definición central: sin financiamiento, los compromisos ambientales no se implementan, especialmente en países en desarrollo.

Protección récord y cooperación transfronteriza
La inclusión de 40 nuevas especies refleja un avance sin precedentes en la protección global de la biodiversidad.
Entre ellas se encuentran especies marinas, aves migratorias y peces de agua dulce que dependen de múltiples países a lo largo de sus rutas.
El mensaje central de la COP15 fue claro: la acción nacional aislada no es suficiente. Los países aprobaron medidas coordinadas para proteger rutas migratorias y hábitats críticos, consolidando un enfoque de conservación transfronterizo.
Casos concretos ilustran esta necesidad:
Tiburones migratorios del Atlántico Sur, afectados por la pesca, requieren regulación internacional.
El pez pintado en la cuenca Paraná–Paraguay conecta economías pesqueras regionales.
Aves migratorias que cruzan más de 30 países evidencian la escala hemisférica del desafío.
Especies oceánicas que dependen de pocos sitios de reproducción muestran la fragilidad de estos sistemas.

Financiamiento y liderazgo regional: lo que viene
Uno de los avances más relevantes fue la incorporación del financiamiento en la agenda. Por primera vez, los países acordaron avanzar en una estrategia para movilizar recursos, reconociendo que sin financiamiento la conservación no es viable.
Este movimiento se alinea con una tendencia más amplia: la convergencia entre las agendas de biodiversidad y cambio climático, donde las especies migratorias funcionan como indicadores de los impactos ambientales.
Brasil, anfitrión de la cumbre, busca capitalizar este impulso con una propuesta emblemática: la creación de un área de conservación para el delfín rosado en la Amazonía, que involucraría a los nueve países de la cuenca.
La iniciativa, que se presentará formalmente en la COP16, apunta a fortalecer la gobernanza regional, alinear políticas y ampliar la cooperación —incluso sumando países que aún no forman parte de la Convención.
Para América Latina, el mensaje es estratégico: la biodiversidad se posiciona cada vez más como un eje central de la gobernanza global, con implicancias directas en financiamiento, desarrollo y cooperación internacional.


